Windows Virtual Desktop

Trabajo la era del post-confinamiento

En estas épocas de cuarentena, distanciamiento social y estancamiento económico, quedan muy pocas certezas a qué aferrarse, y esa incertidumbre naturalmente se extiende a los negocios. Sin embargo, si algo parece claro en medio de todo esto, es que el concepto de trabajo, tal y como lo hemos entendido hasta ahora, va a cambiar por completo para gran parte de la fuerza laboral.

La frase «la nueva normalidad» se ha convertido en una especie de eslogan de los tiempos por venir cuando la pandemia sea controlada y las personas finalmente puedan salir al mundo sin temer por sus vidas. No obstante, para muchos esa «nueva normalidad» ya no implicará salir al mundo a hacer su trabajo. Una de las grandes lecciones que la emergencia sanitaria ha dejado a las empresas es que el trabajo remoto, más que una estrategia conveniente para sobrevivir la crisis, puede ser un modelo laboral lucrativo que fácilmente se ajuste a sus objetivos de negocios a largo plazo.

Estudios pre-pandemia, conducidos por organizaciones de reconocida credibilidad, sugirieren que el trabajo remoto es beneficioso para las finanzas de las empresas, pero también para sus trabajadores, aumentando la motivación -y por consiguiente la productividad-, la lealtad hacia la empresa, el sentido de logro, y su calidad de vida en general. Ahora, luego de muchas semanas de teletrabajo, no por elección si por imposición de un virus, la evidencia empírica demuestra lo que los estudios sugerían: el teletrabajo es el futuro. Consecuentemente, más y más empresas se están preparando para adoptarlo como parte de su «nueva normalidad», lo que sea que eso termine significando.

Entre las cosas que el COVID-19 vino a cambiar, destaca una positiva: el trabajo ya no estará necesariamente confinado a una oficina; por el contrario, ahora será la oficina la tendrá que ir hasta el trabajador, independientemente de dónde se le antoje trabajar.


La «nueva normalidad» será móvil

Prepararse para la «nueva normalidad» implica mucho más que solo establecer una serie de reglas que los empleados deben de acatar, el trabajo remoto requiere de tomar precauciones serias en cuanto a quién dentro de la organización tiene acceso a qué, cómo y desde dónde.

Tener docenas, cientos, incluso miles de empleados trabajando fuera de las instalaciones de la empresa puede sonar ideal en este momento, pero cada dispositivo que ellos usan para conectarse y acceder de manera remota a infraestructuras digitales críticas e información sensible, abre portillos a potenciales ataques en contra de la organización.

Por tanto, prepararse significa, o al menos debería de significar, establecer un conjunto de prácticas e implementar sistemas que permitan a los trabajadores ser productivos sin importar desde donde trabajen, garantizando al mismo tiempo la absoluta protección de los datos de la empresa; una tarea para nada sencilla. Justamente ahí es donde la virtualización de escritorios llega al rescate, cuando se hace de manera correcta, claro está.

¿Pero, qué es la virtualización de escritorios? Probablemente la mejor manera de definirla sea contrastándola con lo que viene a reemplazar: Como sabemos, desde que la computación se adueñó del mundo y cada pieza de información existe en forma digital, a todo ejecutivo de cada organización en el mundo le ha sido asignado un computador cargado con programas y aplicaciones para procesar, compilar, crear, o compartir la información que necesitan para hacer su trabajo. Estas terminales acceden a datos hospedados en servidores locales -o virtuales más recientemente-.

La protección de los datos en estas redes de servidores y terminales contra ataques maliciosos y errores humanos requiere de complejos, poderosos, y caros sistemas de seguridad digital, mismos que necesitan de constante actualización para hacer frente a un flujo incesante de nuevas amenazas; algo que definitivamente no resulta sencillos o barato.

Con la popularización de Internet y conforme tecnologías como la nube o los dispositivos móviles alcanzaron la madurez, la necesidad de acceder a esas redes desde fuera de la organización creció de manera exponencial, y no solo eso, los programas y las aplicaciones tuvieron que volverse cada vez más potentes para manejar cargas de información que no paran de aumentar, obligando a las empresas a invertir en máquinas más sofisticadas, con mayor poder de procesamiento.

Conforme los colaboradores conectaban sus portátiles, teléfonos móviles y tabletas a las redes de la organización, a menudo desde conexiones poco seguras, nuevas vulnerabilidades aparecieron. Ahora, actores mal intencionados podían sacar provecho de estas nuevas grietas en la armadura digital de las empresas para robar sus secretos, y alterar o secuestrar sus datos por dinero, o simplemente para probar que eran capaces de hacerlo. Ataques como estos han sido verdaderas sentencias de muerte para cientos de compañías grandes y pequeñas en todo el mundo, y han causado enormes daños a las sobrevivientes.

En fin, la democratización del internet, los avances en conectividad, y desarrollo de tecnologías en la nube y de dispositivos móviles pusieron en evidencia las flaquezas de las viejas infraestructuras locales de cara al futuro: no eran suficientemente adaptables, no eran eficientes desde el punto de vista de los costos, y obviamente, no estaban a la altura en términos de seguridad.


Windows Virtual Desktop: acceso a todo, desde cualquier parte

Una fuerza laboral moderna, móvil, necesita acceso seguro y rápido a todas las aplicaciones, servicios digitales, y datos que requieren para hacer su trabajo de manera eficiente y competitiva, sin importar dónde estén o qué sistema operativo, plataforma móvil, o navegador de Internet utilicen. Esos son precisamente los aspectos que aborda la virtualización de escritorios.

A nadie debería de sorprender que la fuerza que lidera el tema de soluciones móviles para la productividad sea Microsoft, después de todo, llevan décadas preparando el terreno para llegar a este punto. Esa experiencia y liderazgo se materializan en Windows Virtual Desktop (WVD), un abordaje eficiente, seguro y completamente administrable de la virtualización de escritorios.

WVD permite que los trabajadores remotos accedan a sus escritorios digitales: cada servicio, cada aplicación, cada pieza de información… desde cualquier dispositivo, sea Windows, MacOS, iOS o Android; y siendo que soporta HTML5, también es completamente compatible con la gran mayoría de los navegadores modernos. Esto significa que los usuarios ya no necesitan máquinas súper poderosas -y costosas- cargadas de los programas informáticos y apps que utilizan regularmente en su trabajo, ni mantener en sus discos duros información de la compañía; todo lo que necesitan es una conexión a Internet segura y estable para ingresar a sus cuentas corporativas, y desde ahí utilizar sus escritorios en la nube cuando sea, donde sea que lo necesiten. Desde el punto de vista de la productividad, esta es una proposición que de ninguna manera compromete el desempeño, y desde el punto de vista del usuario, la experiencia es enteramente satisfactoria.

Con los dispositivos de los usuarios separados del ambiente computacional de la organización, los riesgos que conyeva alojar información estratégica en las terminales del personal se reducen drásticamente. Si el portátil de un colaborador es robado o extraviado, por ejemplo, no habrá en él nada que pueda comprometer la integridad de la compañía; se pierde una pieza de equipo, pero los datos permanecen intactos.

También los sistemas operativos, las aplicaciones, y la información se mantienen separados de las infraestructuras locales; en su lugar son alojados en servidores remotos. Como resultado, la seguridad administrada centralmente de WVD requiere de menos intervención de IT y menos dolores de cabeza, siendo que ya no tienen que preocuparte por qué dispositivos acceden las redes de la compañía siempre y cuando lo hagan desde una conexión confiable.

Ahora, con cada escritorio virtual operado en servidores WVD desde conexiones externas seguras, todo lo que queda es enfocarse en la productividad. Las capacidades ilimitadas de WVD abren, aquí, posibilidades infinitas.

Con WVD, las organizaciones pueden elegir cualquier tamaño de máquina virtual disponible en Azure y variar la densidad de usuarios según lo demande el flujo de trabajo. Con Windows 10, por ejemplo, es posible aumentar la eficiencia teniendo múltiples usuarios en un mismo escritorio virtual con el respaldo de aplicaciones de última generación, tales como OneNote u Office 365, además de suficiente GPU y RAM para realizar cualquier tarea. Esto reduce significativamente los requerimientos de recursos.

La función «Host Pool» (conglomerados) de WVD, permite agrupar escritorios virtuales para satisfacer los requerimientos de usuarios específicos, como pueden ser departamentos dentro de la organización que requieren de procesar grandes volúmenes de información. Una vez que la demanda alcanza el umbral preestablecido, la herramienta “Aumento de Capacidad” puede aprovisionar escritorios virtuales adicionales según se necesite. La opción “Balance de Cargas” facilita ubicar usuarios a través del «Host Pool» de manera equitativa para mayor desempeño o, para ahorro de recursos, colocarlos en un solo escritorio virtual antes de trasladarlos al siguiente según sea necesario. Como es usual en las soluciones de Microsoft, con WVD solo se paga por lo que se utiliza.

Windows Virtual Desktop también reduce los costos generales de operación de las empresas por medio del almacenamiento de datos. El almacenamiento veloz e ilimitado de OneDrive permite tener maquinas virtuales más pequeñas, con una menor huella de almacenamiento por usuario, al tiempo que el acceso a archivos mantiene un desempeño de primer nivel.

En resumen, WVD es el abordaje seguro y eficiente a la administración centralizada de los dispositivos de cualquier organización, sin sacrificios de productividad.

Una nota final que complacerá a los usuarios de escritorios de Windows 7: WVD permite utilizarlos en la nube hasta por tres años luego del fin del soporte de Microsoft (14/01/2020), sin necesidad de pagar por actualizaciones extendidas de seguridad.


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